Desde este mirador se ven perfectamente los antiguos “campos” o “campitos” de Santa Cruz de Tenerife, una presa fallida y, a lo lejos, el Monte Aguirre, que por muchos años dio de beber a la ciudad.
El Monte Aguirre es un ejemplo singular del monteverde tinerfeño, un auténtico santuario de biodiversidad que concentra el mayor número de especies endémicas por kilómetro cuadrado de toda la Unión Europea. Se localiza a solo 4,5 kilómetros pero a mayor altitud y algo lo diferencia del Monte de las Mesas: el agua del mar de nubes que riega las cumbres del Macizo de Anaga.
Desde el siglo XVIII, el Monte Aguirre desempeñó un papel fundamental en el abastecimiento de Santa Cruz de Tenerife, gracias a su capacidad para captar el agua de la niebla y de la lluvia y recargar los acuíferos que abastecían a la ciudad. En 1706 se promovió la construcción del primer canal de madera para llevar el agua hasta el núcleo urbano.
Aunque hoy la planta desaladora de Cueva Bermeja es la columna vertebral del suministro urbano, el Monte Aguirre sigue siendo un elemento clave en la gestión del agua. En el otro extremo, a unos cientos de metros están los restos de la Presa de Los Campitos, que no llegó a funcionar por fallos en su diseño y graves filtraciones desde su construcción.
¡El agua continúa siendo un bien escaso e indispensable para la vida y su gestión sostenible debe ser una prioridad para toda la isla!
