Parada 3.- Volcanes llenos de vida

Entre lava solidificada y millones de años de historia, el Monte de las Mesas es testigo silencioso del origen volcánico de Tenerife.

Tenerife es fruto de una intensa actividad volcánica que comenzó hace más de 11 millones de años. Primero emergieron del mar tres grandes islas independientes: los macizos de Anaga, Teno y Adeje. Estos edificios antiguos fueron intensamente transformados por la erosión hasta que hace unos tres millones de años innumerables erupciones los unieron y hasta moldear la actual forma triangular de la isla, coronada por el estratovolcán Teide.

El Monte de las Mesas se formó hace unos 5,7 millones de años, justo en la zona de contacto entre el Macizo de Anaga y la Dorsal de Pedro Gil, que se extiende desde la zona de La Esperanza hasta Las Cañadas del Teide.

Desde aquí se pueden observar algunos edificios volcánicos recientes que salpican la zona de Santa Cruz-La Laguna. Estos volcanes se distinguen por su forma cónica y el color rojizo de los piroclastos acumulados junto a su boca de erupción. Justo enfrente, tenemos un gran ejemplo: la Montaña de Guerra, socavada por los barrancos de Guerra y el Becerril, que la rodean y se unen formando el barranco de Santos.

Con el paso del tiempo, los terrenos volcánicos se caracterizan por una gran fertilidad, una vez son colonizados por la vida y transformados por la vegetación. En las zonas más llanas y fértiles se instalaron, los principales asentamientos humanos, como es el caso de la capital de la isla.

¿Te atreves a identificar algunos de estos volcanes recientes? Están repartidos por toda la zona metropolitana, quizás cerca de tu propia casa: Montaña de Taco, Montaña Pacho, Montaña de Ofra, Montaña Birmagen y muchas más.