El Monte de las Mesas es un pequeño santuario natural para una gran variedad de aves, reptiles, insectos e incluso moluscos adaptados a este entorno.
Si escuchamos en silencio, podemos oír los cantos y reclamos de aves como bisbitas camineros (Anthus berthelotii), palomas bravías (Columba livia), herrerillos (Cyanistes teneriffae), mosquiteros (Phylloscopus canariensis), vencejos (Apus unicolor) y alcaudones reales (Lanius meridionalis). También, descubrir la presencia de especies más ruidosas, como los cernícalos (Falco tinnunculus canariensis), los cuervos canarios (Corvus corax canariensis) o las perdices morunas (Alectoris barbara koenigi).
Entre los reptiles, el lagarto tizón (Gallotia galloti) es el habitante más representativo, acompañado en los rincones más discretos por el perenquén (Tarentola delalandii) y la lisa (Chalcides viridanus). También podemos encontrarnos con mamíferos introducidos, como el conejo, el erizo moruno y, en algunas zonas, gatos asilvestrados.
La riqueza de este entorno no se limita a los vertebrados: aquí viven cientos de especies de insectos y otros invertebrados, muchos de ellos endémicos de Canarias. Es el caso de un pequeño molusco pulmonado de apenas 2 cm de longitud, una babosa o chuchanga endémica de Tenerife (Insulivitrina reticulata), que solo habita en unas pocas zonas de la vertiente sur del Macizo de Anaga.
El Monte de las Mesas demuestra que la infraestructura y la naturaleza pueden coexistir, siempre que se respete el valor ecológico del entorno. Te invitamos a descubrir junto a las antenas, que envían señales por el aire, otra transmisión más antigua y silenciosa: la de la vida que recorre cada rincón de esta montaña.














Descubre qué ave es…
Imagen “La Palma – Cuervo Canario” by Ingo Mehling is licensed under CC BY-SA 4.0.
